La Asociación Henares en Verde ha reclamado que las administraciones públicas analicen de forma conjunta el impacto territorial, ambiental y energético de los grandes centros de datos que se están implantando en el Corredor del Henares, entre ellos el campus de Iron Mountain en San Fernando de Henares, al considerar que estas infraestructuras forman parte de un mismo modelo de desarrollo vinculado al crecimiento de la inteligencia artificial.
En una nota de prensa remitida a los medios, el colectivo sostiene que el despliegue de centros de procesamiento de datos no puede estudiarse de manera aislada, ya que lleva asociado un importante aumento de la demanda eléctrica y la construcción de nuevas infraestructuras como subestaciones, líneas de alta tensión o plantas fotovoltaicas.
La asociación considera que el este de la Comunidad de Madrid está configurando un «corredor tecnológico y energético» que engloba municipios como San Fernando de Henares, Alcalá, Meco, Villalbilla, Torres de la Alameda o Loeches, y reclama una planificación global que tenga en cuenta los efectos acumulativos sobre el territorio.
El centro de datos de Iron Mountain, entre los proyectos analizados
En el caso de San Fernando de Henares, Henares en Verde incluye en su informe el campus de Iron Mountain Data Centers, que se encuentra en desarrollo en el Parque Empresarial de San Fernando y que, según la información pública de la compañía, alcanzará una capacidad de hasta 79 megavatios mediante ocho instalaciones interconectadas.
Precisamente este proyecto fue visitado el pasado mes de marzo por el consejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, Miguel López-Valverde, quien destacó su importancia estratégica dentro de la candidatura española para albergar una futura Gigafactoría Europea de Inteligencia Artificial. Desde el Gobierno regional se considera una infraestructura clave para consolidar Madrid como uno de los principales nodos tecnológicos del sur de Europa.
Frente a esa visión, Henares en Verde insiste en que también deben valorarse los recursos necesarios para sostener este tipo de instalaciones, especialmente en materia de suministro energético y consumo de agua.
El debate trasciende la construcción de un edificio
Según explica la asociación, un centro de datos implica mucho más que la construcción de un edificio destinado a albergar servidores.
El colectivo sostiene que este tipo de proyectos requiere nuevas conexiones a la red eléctrica, subestaciones transformadoras y, en algunos casos, el desarrollo de plantas de generación renovable específicas para abastecer la elevada demanda energética de estas instalaciones.
Como ejemplo, cita el proyecto promovido por Ignis en Villalbilla, cuyo suministro eléctrico contempla la construcción de siete plantas fotovoltaicas en la provincia de Guadalajara, además de nuevas infraestructuras de evacuación y transporte de energía.
Para Henares en Verde, este tipo de actuaciones refleja que el crecimiento de la inteligencia artificial lleva asociado un profundo cambio en el uso del territorio que, a su juicio, debe evaluarse desde una perspectiva global.
También preocupa el consumo de agua
La asociación incorpora además otro elemento al debate: el consumo de agua necesario para refrigerar los centros de datos.
Como referencia, menciona el futuro complejo de Amazon Web Services proyectado en Aragón, cuyos promotores han reconocido la necesidad de ampliar la disponibilidad de recursos hídricos para garantizar el funcionamiento de las instalaciones.
A juicio del colectivo, el análisis del desarrollo de la inteligencia artificial debe contemplar no solo los beneficios económicos o tecnológicos, sino también el impacto sobre recursos naturales estratégicos.
Petición de mayor transparencia
Henares en Verde asegura que no se opone al desarrollo tecnológico ni a las energías renovables, pero reclama una planificación responsable que tenga en cuenta la capacidad del territorio.
Entre sus peticiones figura que las administraciones hagan públicos el consumo previsto de agua y electricidad de los centros de datos, el impacto acumulado de todos los proyectos industriales y energéticos previstos en el Corredor del Henares, así como sus efectos sobre la biodiversidad, el paisaje y la calidad de vida de los municipios afectados.
El debate llega en un momento en el que el Corredor del Henares concentra algunas de las mayores inversiones tecnológicas previstas en España. Mientras las administraciones destacan el potencial de estas infraestructuras para atraer inversión y empleo de alto valor añadido, colectivos como Henares en Verde reclaman que ese desarrollo vaya acompañado de una evaluación ambiental integral y de una mayor participación ciudadana en la planificación del territorio.
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